8 trucos para cuidar un motor diesel

A través de diferentes consejos, te vamos a contar cómo cuidar un motor diésel para que te dure en buen estado todo lo posible.

¿Por qué hay que cuidar un motor diésel?

A diferencia de los motores de gasolina y sus mecánicas, las mecánicas diésel y sus motores son algo más complejas y delicadas. No se puede decir que son más complejas que las híbridas o híbridas enchufables ya que estas, además de la de gasoil, cuentan con un motor eléctrico y una batería de ion-litio y trabajan en conjunto, pero también son difíciles de manejar.

Hay que decir que 2015 fue un año clave para el diésel debido a que tuvo lugar el llamado diéselgate, escándalo que influyó mucho para que la fiebre que había por este tipo de motor se truncara, pero aún así estos han evolucionado bastante. Por esto, existen cuestiones particulares, propias de sus características, que merece la pena que conozcas y que pocas veces son publicadas claramente cuando te haces con uno de estos a estrenar o ya usado. 

Cómo cuidar un motor diésel

Como decimos, para cuidar un motor diésel de manera adecuada, debes tener en cuenta diversos parámetros a la hora de darle uso. De esta manera, el motor diésel podrá disfrutar de una vida de larga duración y, sobre todo, de buena calidad. 

Repostar con gasoil de buena calidad

Por un lado, debes saber que el biodiésel contiene más humedad que el gasoil, algo que aumenta el riesgo de sufrir averías en el sistema de inyección. Y, aunque el biodiesel no es malo y actualmente el 5% del combustible que se reposta en nuestros vehículos proviene del biocombustible, es mejor que utilices gasoil de buena calidad.

Como el gasoil contiene aditivos que ayudan a mejorar las cualidades y prestaciones de los motores, cuanta más calidad tengan éstos, mejor rendimiento a nivel de potencia y de cuidado de todos los elementos que formen parte del circuito de alimentación del vehículo obtendremos. Por lo tanto, cuanta más alta sea la calidad del gasoil, mejor. En ese caso, nos encontraremos con el gasoil tipo A, B y C, siendo el A el de mayor calidad.

Elegir la gasolinera más adecuada para repostar

Como en todos los casos, el sitio donde vas a repostar tu coche influye mucho en cómo funcionará luego este. Si eliges una estación de servicio o gasolinera de calidad, podrás encontrar combustibles de mayor nivel y hacer así por consiguiente que tu coche funcione de la mejor manera. Al final, la calidad de estos es fundamental para que tu motor (en este caso, de diésel) tenga una vida larga y saludable. 

No apures a llegar a la reserva del depósito

A la hora de repostar para tu coche con motor diésel, es importante que tengas en cuenta que es mejor hacerlo antes de que la aguja del nivel de carburante baje por lo menos a un cuarto del depósito. Esto se debe a que las impurezas del carburante se pueden acumular en el fondo o incluso llegar al sistema de alimentación, pudiendo dañar los inyectores o la bomba.

Si este fuera el caso, la avería que te produciría ya supondría unos 120 euros si el problema está ubicado en la bomba del depósito, o unos 600 euros si es el sistema de inyección el afectado. 

No saltarse las revisiones periódicas

Este consejo realmente es aplicable a cualquier motor de cualquier coche ya que las revisiones periódicas ayudan a detectar problemas en el funcionamiento del vehículo y, por lo tanto, ponerles una solución y un fin para que pueda circular de manera correcta. 

Siempre ten en cuenta que debes llevar tu vehículo a pasar este tipo de pruebas para verificar que todo está bien. De hecho, en el libro de mantenimiento de tu coche, viene especificado cuándo debes realizar cada revisión y qué tipo de aceite y de repuestos debes utilizar exactamente. 

Evita apagar el motor de repente en ciertas situaciones

Por ejemplo, si durante los últimos cinco minutos has circulado con tu coche por autopista o, incluso, has subido a un puerto de montaña, lo más recomendable es que no detengas el motor hasta que haya pasado en torno a un minuto. 

Esto se debe a que el aceite caliente acumulado en la turbina puede carbonizarse, y eso podría terminar por romper el turbo. Obviamente, si tienes esto en cuenta, no tendrás ningún tipo de coste por avería, pero por el contrario, si ocurre, el coste iría desde los 800 euros. 

Controla el nivel de aceite del depósito

El aceite funciona como lubricante por lo que siempre es parte esencial del buen funcionamiento de un motor. Sin embargo, en el caso de un motor diésel, aunque su combustible lleve algo ya de por sí, resulta aún más importante

Si llevas un nivel de aceite muy bajo, hará que tengas serias averías en el turbo o en el propio motor. Por su parte, llevar demasiado aceite también puede dañar el turbo o reventar manguitos por un exceso de presión. Para evitarlo, revisa el nivel una vez al mes con el motor frío, y asegúrate de que se encuentra entre el máximo y el mínimo.

Espera a que el motor se caliente para circular

Si el motor se encuentra frío, tendrás que esperar unos 10 segundos antes de comenzar a circular. Con esto, podrás asegurarte de que la bomba del aceite ha tenido tiempo suficiente para que este haya comenzado a lubricar todo el motor. 

Por otro lado, tampoco debes acelerar a fondo ni superar las 2.500/3.000 rpm hasta que el indicador de temperatura del motor de la instrumentación no marque su temperatura normal (unos 90ºC). En caso de que no tenga ese reloj, servirá con que no pises a fondo durante los primeros 7 u 8 minutos.

Cambia el filtro de gasoil

Otro consejo para que tu motor de diésel funcione de manera correcta durante un período de tiempo prolongado es que cambies el filtro de gasoil. Este cuenta con un sistema para filtrar la humedad que contiene el carburante y, si esa humedad llega al sistema de inyección, rompería la bomba de inyección o los inyectores. Por eso, cuando revises tu coche, tienes que pedir que te lo purguen o lo cambien.

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¿Necesita cuidados especiales un motor diésel turbo?

Lo cierto es que, además de los consejos anteriores que te hemos dado, un motor diésel turbo requiere de algunos cuidados extra. Por eso, te contamos cuáles son:

  • No debes pasarte con las revoluciones a bajas vueltas. Por ejemplo, si exiges mucho al motor desde un régimen muy bajo (1.200 rpm), sufrirán sus piezas internas, sometidas a mucha carga. A la larga las cámaras de combustión y los cilindros sufren. 
  • Te recomendamos que dejes reposar el turbo antes de quitar el contacto. Es especialmente importante después de una conducción deportiva o a velocidad sostenida en autopista, aunque también en desplazamientos cortos o comunes. Con un par de minutos en el caso más exigente es suficiente.

Debes mantener las revisiones al día. En todos los casos, se debe hacer pero con más atención aún en estos. Incluso, si puedes adelantarlas, te será mucho mejor.