Azufre

Si has escuchado hablar del azufre en los combustibles fósiles, sabrás que puede ser nocivo en grandes cantidades. Hoy aprenderemos todo sobre él.

¿Qué es el azufre?

El azufre es un elemento químico no metálico. Es un elemento realmente abundante en la tierra, encontrándose en forma de sulfuro (pirita y galena), sulfatos (yeso) y de forma nativa (zonas volcánicas, aguas termales y minas de cinabrio, galena, esfalerita y estibina). También se extrae separándolo del gas natural y utilizando el proceso Frasch, inyectando vapor de agua para fundirlo y bombearlo al exterior.

En ciertas formas como ácido sulfhídrico, ácido sulfúrico, dióxido de azufre, cianuro, ácido cianhídrico o disulfuro de carbono, puede ser peligroso para el ser humano. El ácido sulfúrico produce hemorragias pulmonares y asfixia, ya que los llena de sangre. Por otro lado, el ácido sulfhídrico y los mercaptanos provocan la muerte incluso en dosis muy reducidas.

Eso sí, al contrario que ocurre con otros gases como el monóxido de carbono, tiene un olor muy fuerte y desagradable, haciendo que sea fácil de detectar, aunque en grandes cantidades podría saturar el olfato.

¿Para qué sirve el azufre?

Este elemento químico es fundamental en los seres vivos, ya que es necesario para sintetizar proteínas en todos los seres vivos. En la industria se usa principalmente como fertilizante y fungicida, utilizándose también para producir ácido sulfúrico para baterías.

Además, se usa para vulcanizar el caucho, fabricar fósforos, insecticidas, pólvora e incluso laxantes en forma de sulfato de magnesio. Es conocido su uso como fijador en la industria fotográfica, como antiséptico en la industria enológica y como blanqueador de papel. Finalmente, se utiliza para oxidar la plata y crear pátina.

¿Qué hace el azufre en el combustible?

Este elemento está presente en el petróleo crudo, el gas natural y en el carbón, estando presente en pequeñas cantidades. La combustión de los mismos produce dióxido de azufre, responsable de la llamada lluvia ácida cuando se junta con agua.

La lluvia ácida es nociva, irritando las mucosas, los ojos y provocando tos. Por este motivo, las leyes actuales han tratado de reducir su cantidad en los combustibles fósiles.