Gases de combustión

Fundamentalmente existen dos tipos de gases que se expulsan en el proceso de combustión, los gases inofensivos y los gases contaminantes.

Gases inofensivos

Los gases inofensivos están compuestos por nitrógeno, oxígeno, dióxido de carbono, vapor de agua e hidrógeno.

  •  El nitrógeno: es un gas inerte, está en el ambiente y cuando se expone a altas temperaturas crea óxido de nitrógeno.
  •  El oxígeno: es el principal en el proceso de combustión y cuando no tiene las condiciones adecuadas para oxidarse, se expulsa junto con el resto de gases por el tubo de escape.
  • El vapor de agua: es lo que causa el proceso de combustión al oxidarse el hidrógeno.
  • El dióxido de carbono: cuando la combustión se completa no resulta peligroso pero cuando su concentración es muy alta, sí que contribuye al efecto invernadero.

Gases contaminantes

Los gases contaminantes están formados por monóxido de carbono, hidrocarburos, óxido de nitrógeno y plomo.

  • El monóxido de carbono: cuando la cantidad en el aire es muy elevada y durante mucho tiempo puede dar lugar a algunas enfermedades, varias incluso mortales. Una de ellas es la carboxihemoglobina, en lo que se convierte la hemoglobina que es la molécula encargada de transportar el oxígeno a los pulmones.
  • Los hidrocarburos: según cómo estén compuestos pueden llegar a ser nocivos. El benceno provoca irritaciones en la piel, ojos, dolor de cabeza, entre otros muchos síntomas. Éste puede dar incluso lugar a que se genere un cáncer.
  • El óxido de nitrógeno: con la concentración de ellos y los derivados que producen al estar expuesto a la humedad del aire, pueden ser el resultado de lluvias ácidas aunque sea en un lugar diferente en el que se creó la contaminación.
  • El plomo: es el metal más peligroso que existe y está presente en los aditivos que hay en el combustible. Cuando una persona se expone a la inhalación del mismo, puede provocar trombos o coágulos en la sangre. El plomo se incluye en los combustibles para aumentar el nivel de octanos. En los carburantes sin plomo se ha sustituido por otros elementos que contaminen menos pero sigan manteniendo el nivel de octanos alto.